«Inmunes»

Avenida Miguel Alemán, un viernes de cuarentena.

Afuera del mercado Descargue Estrella, Yanet de 5 años se limpia con la mano los restos de helado en el cachete. En su intento, mancha el cubrebocas que para entonces sólo le oculta el cuello.

Junto a ella, sus papás también devoran un cono de vainilla al filo de un negocio de frutas y verduras sobre la avenida Miguel Alemán, local donde al menos unas 10 personas se concentraron para aprovechar las ofertas en manzana y mangos.

Entre la familia y los clientes, queda un pasillo de quizá un metro de ancho, “libre” para los transeúntes, que se convierte en una fila donde apenas cabe una persona.

“Cubrebocas a 10, a 10”, grita un vendedor junto a la niña, quien también trae la boca desnuda.

Es la 1 de la tarde del viernes 15 de mayo y las cifras oficiales de contagios por coronavirus llegaron casi a 900 en Guanajuato y 70 muertos. Se anunció la cancelación del ciclo escolar por la contingencia sanitaria y los especialistas estiman dos meses más de confinamiento.

Pero en el Descargue Estrella, situado en el centro de la ciudad de León, parece que los ciudadanos son inmunes.

Miguel Alemán, esquina Belisario Domínguez.

Dulcerías, fondas, tiendas de ropa, fruterías, verdulerías, permanecen abiertas con escasas medidas de protección a los compradores. Son contados los establecimientos que colocaron cintas para que los clientes tomen distancia mientras esperan y en algunos, hacerlo es imposible por la limitante del espacio.

El acceso a vehículos en el lugar está prohibido, pero los visitantes ahora se aglutinan en el único carril en espera de ser atenidos por los carritos que igual ofrecen un plato de patitas de puerco a la intemperie, un coctel de mariscos, o hacen cola en la carnicería.

“Chiquilla, te quiero, te espero, sin ti yo, me muero”, se oye una cumbia en la radio, por los pasadizos del lugar mezclado con las llantas de los diablitos, empujados para transportar mercancía de un local a otro.

Afuera en el paradero de la oruga, una señora vende mangos con chile y limón clavados en un palo, mientras bajan familias completas a realizar compras, y arriba en el autobús una niña muerde una rebanada de pizza aprovechando el rojo del semáforo.

La imagen contrasta con el primer cuadro de la ciudad, a dos calles de distancia del Descargue, sitio que hace dos meses permanece acordonado por la Policía Municipal y desde entonces locatarios agonizan por la parálisis de sus ventas. Nadie puede entrar desde hace más de un mes.

Pero en las vías aledañas, la realidad es distinta. La fila para entrar al banco en la esquina de Pedro Moreno y 5 de mayo, supera las 40 personas; entre los que esperan hay señoras con carriolas, ancianos y un hombre en muletas, cuya distancia es de apenas medio metro.

Además, loncherías, zapaterías, fayuca, bisutería, entre otros giros permanecen abiertos y las banquetas lucen llenas de gente.

Calle Pedro Moreno, a la izquierda la cinta amarilla que limita el acceso.

Hoy, tres días después del viernes de quincena, se anunció que la semana pasada en León la cifra de contagios aumentó 69% de acuerdo a la Secretaría de Salud del Estado. “Deben seguir permaneciendo en sus casas” dijo Daniel Díaz, secretario de salud.

Dice el gobierno que hay que extremar medidas porque vienen los días más álgidos de contagios, por lo que salir a la calle en zonas aglomeradas podría costar la vida.

Tres días después de que Yanet degustó su helado entre el tumulto, la cifra de enfermos por Covid coquetea los mil casos y hay 13 muertos más, entre los cuales está un adolescente. Pero las medidas sanitarias ni las acatan los ciudadanos y la autoridad sólo las restringe en el primer cuadro, propiciando la concentración de personas en los alrededores.

Gradualmente volveremos a la “nueva normalidad”, dicen, pero hay lugares como el Descargue Estrella y zonas aledañas que la antigua normalidad, no se fue nunca.

FIN

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