Pleito pandémico

Con el cubrebocas en el cuello, un hombre de unos 40 años pagaba en la caja 10 de Soriana Malecón, en plena pandemia.

Quieto, recargaba los brazos en la banda, mientras se oía el “bip” cada vez que el cajero con careta, lentes y cubrebocas, pasaba un producto.

Llevaba tres carritos desbordados de mercancía, entre pollos, paquetes de salchichas, tostadas y víveres que parecía alimentarían a los invitados de una fiesta o bien a los comensales de un negocio de comida para llevar.

Media hora antes, lo vi en la sección de frutas y verduras, merodeando por los cartones de huevo con la cara desnuda, rompiendo una de las condiciones para entrar a cualquier supermercado del país, desde hace 10 meses.

Pero cuando llegó a pagar, otro cliente de unos 30 años, se lo hizo saber.

“¡Ponte el cubrebocas!”, le gritó formado dos lugares atrás de él.

El hombre de complexión robusta, 1.80 de estatura, moreno y con bigote, lo volteó a ver, frunció el ceño, y siguió mirando cómo pasaban los artículos por el escáner.

“¡Que te pongas el cubrebocas, todos lo traemos puesto!”, le insistió.

El tipo sonrió y respondió desafiando “¿Y tú quién eres?”

“¡Soy un ciudadano que está preocupado, ponte el cubrebocas cabrón!”, contestó el muchacho elevando la voz.

Lejos de atender a la sugerencia, que para entonces ya sonaba a instrucción, se lo retiró de las orejas para retarlo con un “a ver, pónmelo”.

Seguía sonando el “bip” y al menos unos 10 clientes junto con otros 3 cajeros nos centramos en la escena.

“Es que sí póntelo”, agregó un joven intentando mediación, formado entre los dos protagonistas del altercado.

“No me estés chingando”, insistió.

El cajero de la 11 se alió con un “¡Póngaselo señor!” y me sumé a la molestia: “no te lo dicen por molestar, te lo dicen por salud”.

Llegó un guardia de seguridad, pero aún con la petición, lo ignoró.

“No sabes con quien te metes pendejo y a mi hijo no le digas nada, porque te parto tu madre”, replicó a su rival inicial.

El adolescente, al parecer su hijo, empacaba con una sonrisa el arsenal de despensa. Junto a él, un anciano que los acompañaba se empinaba una lata de Monster recién pagada.

La bronca ocurría la mañana del miércoles 6 de enero del 2021, en León Guanajuato.

Un día después, la primera plana del periódico a.m. anunciaba el registro de la cifra récord de muertes por Covid19 en el estado de Guanajuato desde que inició la pandemia: 101 fallecidos en un lapso de 24 horas.

Ese mismo día, la Secretaría de Salud de Guanajuato informó la ampliación del semáforo rojo hasta el 17 de enero por el incremento de casos, hospitalizaciones y muertes.

Además ayer se cumplieron 300 días de que se dictó el confinamiento, distanciamiento social, uso de cubrebocas y todo lo que en teoría ya se sabe, pero que el hombre de la caja 10 de Soriana parecía desconocer.

Cuando terminó de pagar, el guardia lo escoltó hasta la puerta de la tienda y terminó el pleito. Dejó de retar a los clientes… quién sabe si con el Covid tenga la misma suerte.

FIN

Imagen tomada de internet.

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