Osos medicinales

Una manada de osos, leones y conejos habitan temporalmente la casa de Yolanda Flores, desde hace ocho meses.

Formados en la sala, las escaleras, la cochera y el cuarto de lavado, la mayoría de esos mamíferos tienen algo en común más allá del cuerpo afelpado multicolor, moño en el pescuezo, ojos de botones y boca de hilo.

Los asemeja la piel y su destino. Están confeccionados con prendas de personas que murieron de covid y pronto serán un bálsamo para una familia en duelo.

Sentada en la cochera, Yolanda corta la última hebra que formará la sonrisa de un oso cuya piel era una camisa estampada a cuadros en tonos pastel.

Su dueño falleció en octubre, por lo que la viuda y sus tres hijas originarias de Dolores Hidalgo, decidieron honrar su memoria con el apoyo de las manos de Yolanda.

“Cuando las personas me platican sus historias y sus penas, quieras o no se queda uno con el corazón apachurrado”, dice con voz dulce que transmite calma.

Yolanda tiene 57 años y es amante de las manualidades desde hace 30. Su negocio Detalles Hogar, nació cuatro años atrás en León Guanajuato, confeccionando blancos. Tiempo después tuvo la idea de transformar el uniforme escolar del hijo de una de sus amigas, en un oso.

Tomó una foto al modelo y la compartió en internet, suficiente para recibir una avalancha de mensajes y llamadas de mamás y escuelas atraídas por dejar un recuerdo de sus hijos o alumnos, en su paso por las aulas. “Yo creo que la idea fue muy buena porque mira el resultado que me ha traído”.

Para mayo de 2020, el pequeño oso le cambió la vida, y de paso a cientos de familias en medio de la pandemia. Su trabajo se duplicó rápido y de forma inusual, pero también notó que la motivación de sus clientes era otra. Los conejos, perros, osos, dinosaurios, elefantes y unicornios, dejaron de celebrar la alegría de un estudiante graduado, para ayudar a curar la tristeza y el recuerdo de una persona ausente, víctima del virus esparcido en todo el mundo.

Confundida al principio, con el paso de los meses comprendió el aumento de trabajo porque las historias de los clientes coincidían: muñecos con destino a otros estados y fuera de México como Estados Unidos o Sudamérica, para familiares que no pudieron asistir al funeral de sus seres queridos, o reiteradas solicitudes de vestirlos con bata de doctor. La mayoría pedían entre 5 y hasta 20 ejemplares con ropas de una misma persona para compartirlos a parientes y amigos.

A la par, Yolanda tenía sentimientos encontrados. “Yo debería estar feliz por tener tanto trabajo, pero pienso: qué tristeza que para que yo tenga este volumen haya tenido que morir tanta gente”. Eso le permitió dimensionar el efecto de la pandemia.

Meses después jubiló su antigua máquina Singer de mueble con la que cosió por tres décadas, para comprar dos más modernas, una bordadora, así como una mesa de corte especial y evitar lastimarse la espalda durante las jornadas que se extendieron del lunes al domingo y hasta la medianoche.

Además, su equipo pasó de tres a siete personas, empleando a quienes fueron despedidas por el mismo motivo que las trajo a Detalles Hogar

En 2020 confeccionó más de mil muñecos, en comparación con los 650 de 2019; y para las primeras dos semanas de enero de 2021, su agenda se llenó hasta marzo. La frialdad de los números refleja la huella de la pandemia, además del dolor y la necesidad de un consuelo para familias enteras.

Pese a la cantidad de pedidos, cada hilo bordado y parte ensamblada están cargadas de significado. “Tenemos que tratar cada prenda con mucho respeto, porque para nosotros podría ser un muñeco más, pero para las personas trae una historia y algo detrás”.

PÉRDIDA

El mundo atraviesa por un duelo colectivo sin rituales que ayuden a superarlo, dice Rubby Rojas Rojas, psicóloga clínica y con estudios en Tanatología. “Abro el Facebook y veo que se murió un amigo o un conocido y no puedo evitar sentir pena y ganas de llorar sin poder hacer nada, visitar, despedirse o ir al funeral”.

Para la ciencia de la salud mental, los ritos que conlleva la muerte de un ser querido, son un elemento importante que ayuda a sobrellevar la pérdida y que hoy, son coartados por la pandemia del covid19. 

El problema no es la cantidad de fallecimientos, sino el número de personas que se quedan en medio del dolor, el enojo, la tristeza y demás emociones que despierta un deceso en estas circunstancias, dice Rubby en videollamada por Whats App.

Lo recomendable, es trabajar en aceptar la nueva realidad y buscar nuevos medios de sobrevivencia económica, social y en general formas de adaptarse al cambio.

“Ese vínculo, ese amor y esa historia que vivimos juntos, esa no se murió; el afecto, su historia y su presencia en mi vida no se borra, ni se pierde”.

UN NUEVO SENTIDO

Yolanda recibe un mensaje a su teléfono vía Whats App. El remitente digital es un cliente agradecido. «No tienes idea de lo que haces por los que perdimos a los seres más amados sin poder despedirnos. Y tener algo así nos da un abrazo al alma».

“Hay veces que se llevan su muñeco cuando aquí platicaron y lloraron y después me mandan mensajito de la foto de la persona a la que se lo regalaron y veo a la gente abrazándolos y llorando, y me hacen llorar a mí también. Yo nunca lo busqué, esto me llegó y hasta la fecha no entiendo cómo si yo empecé con un pequeño osito”.

Sus palabras resuenan al otro lado de la pantalla, acompañada del muestrario: cuatro osos y tres conejos, que durante la pandemia demostraron el poder medicinal de ayudar a curar un poco la herida que el covid abrió, sin marcar vigencia.

FIN

Facebook: Detalles Hogar

Psicóloga clínica Rubby Rojas Rojas | Cel. 477 753 8241

La variedad de animales afelpados a punto de llegar a un nuevo destino.
Foto: cortesía Detalles Hogar
El negocio de Yolanda pasó de celebrar una graduación a ayudar a curar a una familia en duelo.
Foto: cortesía Detalles Hogar
Cada prenda es tratada con respeto y significado.
Foto: cortesía Detalles Hogar
La magia de Detalles Hogar
Foto: cortesía Detalles Hogar
Las playeras del Club León transformas en leones.
Foto: cortesía Detalles Hogar

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