En la Feria Nacional del Libro de León, también hay gatos lectores. Con lentes y corbata, Bodoque, un siamés de cinco años con genes de angora se paseaba entre novelas, cuentos y escritores sobre el hombro de su dueño Roberto Gutiérrez, un leonés del Barrio Arriba quien asegura “Bodoque no es mío, yo soy de él”.
Por si queda alguna duda, se define “Cat lover de corazón”, al grado de entrenarlo durante un año rompiendo el mito de que solo los perros pueden salir a pasear.
“Me empecé a documentar, a leer e investigar con criadores de gatos para lograrlo, es un proceso largo y de mucha paciencia a diferencia de un perro”, cuenta.
Al principio cuando salía a la tienda, aprovechaba para echárselo al hombro y acostumbrarlo, siempre a la misma hora en un lugar suficientemente alto para hacerlo sentir cómodo.
El sábado, después de cumplir con su objetivo de visitar la Fenal para que el ilustrador Horax Monero les firmara un libro, se detuvieron a descansar sobre una mesa en un punto de mucha afluencia causando una aglomeración suficiente para que algunas personas creyeran que era parte del programa del evento.
“Para tomarse fotos tienen que seguirlo en redes, darle like y compartir”, les decía causando risas e inquietud de la gente de todas las edades, quienes ante la sorpresa sacaban el celular, lo acariciaban y preguntan sobre él sin que el minino se inmutara. “Es influencer, modelo, actor y gato”, respondía, replicando la descripción de su perfil en Instagram.
“¿Cómo se acaricia a un gato?” le preguntó una señora. Él le aclaró que solo en la cabeza y la barbilla “si lo hace en cualquier otro lado la va a morder y a rasguñar, son muy sensibles y lo puede molestar”. Para ser más didáctico le tocó lo panza y de inmediato Bodoque contestó con un “Miau”… a lo que Roberto aseveró “dijo Miau molesto”.
Y así, ni el bullicio, ni la emoción de las niñas y los niños lo alteraron. Quizá un evento de literatura era pan comido después de haber presenciado ya un concierto, echar porras en carreras atléticas y participar en desfiles de Aniversario de la Independencia en la ciudad; eventos de los que por cierto, también tiene outfit.
“Le pongo lentes, corbata y ropa pero solo es para que le llame la atención a la gente pero para mí sigue siendo un animal lo trato como animal no como persona”,
sentenció unos momentos previos a que alguien del staff del evento le pidiera retirarlo de la mesa.
“Ya nos corrieron de aquí, ni modo” concluyó Roberto mientras se echó a Bodoque al hombro y siguieron su camino en los pasillos causando más sensación que cualquier otra obra literaria.




Gracias por el espacio y las palabras.
Atte.: Bodoque Gato 🐱
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