Gracias, Cuévano

Le di una mordida a mi croissant con mermelada y un golpazo en la calle me hizo tragar de golpe el bocado. Afuera del café, un choque interrumpió la tranquilidad de la tarde del miércoles en el centro de Cuévano, en pleno Cervantino. Los transeúntes se detenían a mirar. Un veinteañero bajó desconcertado del vehículo... Leer más →

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